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Tuesday, February 12, 2013

Perlita



Me pidieron que escribiera sobre este onomástico en particular, pero ¿qué se puede decir cuando la festejada es una amiga cercana y muy querida? Palabras muchas, cariño sobra…
Además y lo más trascendente es que no es un cumpleaños cualquiera. 
Son sus 40 –que ahora denominamos los nuevos 30´s-.
Llegar a esta década y sobre todo, llena de energía, salud, belleza; rodeada de amor, hijos, familia y amigas fortalecedoras, no es llegar por llegar; sino un privilegio.
Mientras alrededor se estremece nuestro mundo político, económico, ecológico; y la crisis, los impuestos y l@s malnacid@s son el pan nuestro de cada día, un nuevo año debe celebrarse a lo grande. Echar la casa por la ventana literalmente, porque no hay mejor agasajo que la sobrevivencia diaria.
Cumplir 40 ahora, solo da pie a pensar que se ha alcanzado este ciclo pasando por incontables sueños y realidades; éxitos y fracasos; amores y desamores; risas y lágrimas y hay cicatrices en el alma y en el cuerpo que lo manifiestan.
Llegar a 40 y no aparentarlos es además un triunfo, ya que se sabe que como cualquier mujer vanidosa, se va la vida en ello.
La naturaleza ha puesto su parte, pero agreguemos el gimnasio, las risas, la buena alimentación, las horas grises, las cremas, las lágrimas, los besos y los abrazos para que la apariencia sea el reflejo del espíritu.
Tenemos –ya casi- todas las Galácticas 40 años o un poquito más; pero cuántas otras mujeres darían “media chichi” por reír como nosotras, abrazarse con nostalgia y llorar con el corazón plagado de esperanza durante un atardecer en las hermosas playas de Kino, en San Pedro, en el Cerro de la Campana, en La Verbena, en San Carlos, en el Seven o el Pluma Blanca. 
Cómo quisieran muchos conocer los secretos de tantas y tantas charlas aderezadas con Sabina, Serrat, Calamaro y hasta la Jenni y el Shaka. 
Quizá no cantamos bien –algunas. La Teddy si- pero cada vez que lo hacemos, le inyectamos mucho sentimiento; quizá no todas sean madres, pero ninguna se convierte en menos mujer por ello.
Las que tenemos hijos o hijas, los compartimos de alguna manera con el resto del grupo y así predomina el amor maternal o se dividen las culpas y eso sin duda, le agrega paz a tanto corazón fiestero.
Algo que además nos caracteriza luego de llegar a la cuarta década, es la libertad manifiesta.
Tener 40 –con pareja o sin ella- permite tomar decisiones sin romperse la cabeza, porque el peso de la responsabilidad no recae en nadie más. Se posee además la solvencia para pagar la cuenta en el bar o el restaurante, lo cual da categoría. 
No hay –ni debe haber- quien se atreva a señalar hasta dónde tiene que llegar el largo de la falda o lo profundo del escote; es decisión propia y se asumen las consecuencias por el simple hecho de disponerlo.
Antes de cumplir 40 se cometieron muchos errores y probablemente después también se cometerán, pero no por ello se puede permitir la derrota ni mucho menos la decadencia íntima.
Saberse hermosa antes como ahora y aceptarse como tal, es el camino directo a la felicidad colectiva.
Las Galácticas –las que estamos y Malony, quien se nos adelantó- no somos sólo un “viejerío” alborotado; somos hembras inteligentes, sanas, alegres, contestatarias y luchonas, que ponemos de manifiesto que, antes que las diferencias ideológicas, intelectuales, musicales y hasta culinarias, al celebrarse un cumpleaños, no se pueden permitir envidias ni malos entendidos, solo queda espacio para los abrazos sinceros y los deseos honestos por festejar juntas este año y todos los que nos restan.

¡Salud amigas y felices 40 hermosa Perlita!

Tuesday, March 13, 2012

Historia de una mamo programada

Hace unos días Luz tuvo consulta con su médico ginecólogo, y éste le prescribió una mamografía. Le dijo que se la tenía que hacer porque ya llegó a los 40 y porque las mujeres a su edad deben tener la cultura de la prevención.
Eso ya lo sabía ella, pero necesitaba la orden del galeno para cumplir con su obligación de fémina prevenida.
Muy obediente fue directo al área de rayos X del hospital; pero al llegar le explicaron que debía trasladarse a una clínica a otra parte de la ciudad, porque el espacio en cuestión estaba en remodelación y que allá le harían las placas de inmediato.
Se dirigió muy contenta hacia donde le indicaron, aunque al llegar al mentado sanatorio le preguntaron que si contaba con cita previa; les dijo que no, pero que era un estudio ya programado. Entonces le pidieron esperar si quería, o que volviera otro día.
Ella les contestó muy ufana que ya estaba preparada psicológicamente y que prefería hacérselo de una vez.
Se sentó y antes de terminar la cuarta revista de chismes, escuchó su nombre y se levantó muy feliz como si se hubiera ganado la lotería.
La dama que la nombró era muy joven, pero su rostro no expresaba simpatía alguna. En ese momento, Luz no le dio importancia.
La guiaron a un pequeño cuarto que olía mucho a alcohol y mientras ella pensaba en un tarro de cerveza escarchado, la enfermera le ordenó que se metiera al baño.
“Se quita la blusa, el brassiere, los aretes y se pone esta bata con la abertura hacia al frente”, le dijo y se salió.
Ya solita, Luz se desvistió en ese espacio sin espejo, frío y oloroso a bacanora.
Pensaba que siempre la soledad y el silencio de las clínicas la han inquietado, pero seguía cavilando que franqueaba un simple estudio de rutina y que no había nada que temer.
La asistente entonces regresó; le preguntó si ya estaba lista y Luz dijo que sí aún muy alegre y desprevenida; cuando de repente y sin miramientos la mujer la acercó a un aparato grotesco que quedaba en medio de la habitación.
Luz no podía creer que “eso” estaba ahí para analizar sus senos; más bien parecía una máquina ensambladora de la planta Ford y estaba segura que a lo que menos se parecía su cuerpo era a un Fussion o a una Escape. Aunque en realidad, ella pensaba que si fuera un carro, le gustaría ser un vocho, porque son pequeños, agradables y muy aguantadores, deliberó sonriendo en sus adentros.
El caso es que la señorita la arrimó a la máquina aludida y sin más ni más la hizo replanar sus custodiadas delanteras en un frío y transparente plástico y, aunque muy propia le pidió permiso, las movió y acomodó como casi –casi- nunca habían sido manipuladas.
“No se mueva”, decretó y con el pie empezó a presionar unos pedales que estaban en el piso.
Luz horrorizada veía cómo lentamente una placa inmisericorde se acercaba a su pecho con toda la intención de aplanarlo y ella con la orden de no moverse, sólo atinó a cerrar los ojos. El dolor fue apareciendo poco a poco y apretó los puños.
“¡¡Puta madre!!”, gritó, y creo que eso molestó a la enfermera, porque presionó con más fuerza el pedal hasta dejar prácticamente una calcomanía de su seno izquierdo en la plataforma de plástico.
Al cabo de unos segundos -que le parecieron eternos-, la mujer dijo: “listo, ahora vamos con la otra”.
Luego de la segunda chichi comprimida, la vieja salió de la habitación con dos placas en la mano y Luz sobaba lo que quedaba de su anatomía desvencijada.
El martirio aún no había terminado.
La infeliz volvió y la instaló ahora de costado en la aplanadora inmisericorde para tomar una nueva radiografía lateral a lo que quedaba de senos y ella se sintió sin duda alguna de vuelta en el medioevo con cámara de tortura incluida.
Esta vez no se contuvo y se le salieron unas discretas lagrimitas al sentir la extrema presión, mientras que al mismo tiempo gritaba en sus adentros y sin reservas: “¡¡¡Sí, yo fui, yo me robé el dinero. Yo construí los puentes. Yo maté a Colosio. Yo le subí a la gasolina y yo también voté por Calderón!!”.
De todo tenía la culpa, pero rogaba porque acabara ya el suplicio.
Por fin y luego de unos cuantos segundos, terminó la pinche vieja de martirizarla y le dijo que ya
podía vestirse.
Sin consuelo ni disculpas de por medio, expresó que los resultados estarían hasta el viernes a
partir de las 9 de la mañana, “que pase buena tarde”.
Desgraciada –pensó Luz-
y se arregló de nuevo con la misma ropa, pero con un semblante distinto y un
dolor punzante en el orgullo.
Luz sabía y aceptaba que este tipo de estudios médicos se inventaron para localizar tumores en
etapas tempranas, que las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial son prácticamente del 100%, que la mamografía reduce de manera significativa la tasa de mortalidad por cáncer de mama, que la dosis de radiación empleada en este estudio es mínimo y por lo tanto es inofensivo, pero también estaba convencida de que con tanto “aplastón” sus adoloridas delanteras le iban a recordar su primer mamografía por el resto de su vida…

Tienda de sentimientos

Mientras íbamos en el carro camino a casa,
mi hija me dijo muy enfática: “Oye mamá, creo que en este planeta deberían
existir las tiendas de sentimientos”.
Yo me quedé pensando al respecto porque no entendí inicialmente a qué se refería -siempre me agarra de sorpresa con sus extraordinarias ocurrencias-.

- ¿A qué te refieres?, pregunté.
- A que podríamos llegar a una tienda y decirle al encargado: “Oiga, me da dos kilos de tristeza, uno de amor y otro de coraje para llevar”. Así sería mucho más fácil la vida y entonces podríamos
decidir cuándo utilizarlos.
- ¿Y qué harías tú con los sentimientos comprados?, dije sonriendo.
- Pues por ejemplo, si un día me sucede algo que me haga enojar, puedo sacar unos cuantos gramos de felicidad y otro poquito
de amor para que el momento se llene de alegría. Y si me siento triste, o sola, puedo comprar gramitos de ternura y confianza para sentirme acompañada.

Definitivamente su ocurrencia me hizo sonreír, pero al mismo tiempo reflexionar y pensar en lo maravillosa que es la imaginación de los pequeños y en lo acertada de su deliberación.
Entendí que verdaderamente sí necesitamos en muchas ocasiones extraer de nuestros bolsillos un poco de paciencia cuando surgen momentos álgidos en la vida.
Además sería muy adecuado llegar al supermercado y llenar el carrito con kilos de valentía, bolsas de alegría y unos cuantos paquetes de nostalgia nomás por el gusto de tenerla a la mano una tarde de lluvia en verano.
No sería mala idea poder agarrar por puños la resignación, el perdón y la fortaleza cuando algún ser querido se adelante en el camino.
Podríamos levantarnos por las mañanas y acompañar la taza de café con trozos de optimismo y comenzar el día con una sonrisa para avanzar alejados de mortificaciones venideras.
No vendría nada mal tener en el buró de la recámara cubitos de gratitud para endulzar el té, esperar a que se desmoronen despacito hasta cerrar los ojos y quedar dormidos sin remordimientos por lo que sea que hayamos atravesado las pasadas horas.
Bolsitas de gratitud, respeto y admiración, serían un buen regalo en el Día de las Madres; y para que todos los gustos queden satisfechos, los niños podrían llevar amistad, esperanza y curiosidad en su lonchera y evitaríamos así que pierdan poco a poco su espontaneidad.
El rencor, el odio, la envidia, el aburrimiento, los celos y la apatía definitivamente no serían artículos de primera necesidad y caducarían sin venderse en los anaqueles del destino.
Así que pensándolo bien, la idea de mi hija no suena tan descabellada… Sólo habría que contactar a los mejores proveedores y evitar los monopolios…

Este día…

Abro los ojos y me
encuentro sola;
mi brazo tropieza con
la almohada fría.
Entre las pestañas
busco tu sonrisa
que se esfumó toda
junto con tu ombligo.

El café se enfría al
beberse apenas
y muero despacio sin
calor contiguo.
Resuello con humo de
un cigarro seco
Y lleno está el
cuarto de tu olor ya ido.

Ya no quedan prisas
de besos furtivos
Ni caricias llanas en
mi vientre huraño.
Fallece mi aliento
ante los recuerdos
Y evaporo el llanto
que llena tu espacio.

El calor permite que
sude tu aroma
Y con eso pierdo
deseos de verte;
Aunque en este día de
avance liviano
queden huesos rotos
en mi alma inerte.

Languidecen besos en
mis labios secos,
que te gritan torpes
sin palabra alguna.
Tomo de tu vaso
cerveza caliente,
que me ayuda poco a
cerrar la herida.

Remojo la cama revuelta
de ayeres
temblando de ganas
por morderte todo;
Saberte lejano me
parece poco,
Y arranco de tajo tu
recuerdo vivo.

Se acabó el regreso
de tu marcha firme
y todo tú huiste sin
pasado mío;
dejaste las horas
chorreando minutos
que caen al vacío de
mis pechos tristes.

Se acaba este día a
pequeños trozos
para cuando quiero
levantarme apenas;
Todo queda quieto
desde mis pupilas
que cierran buscando
tu silueta ajena.
24/02/2012

Monday, August 08, 2011

Con el corazón seco


Incontables veces imaginó que después de ese adiós definitivo brincaría de gusto y les llamaría a sus amigas de inmediato para celebrar su recuperada soltería; pero luego de ese “…esto se acaba ahora mismo; quizá nos veremos por ahí. En realidad fue un placer conocerte”, un abismo se abrió ante sus pies.

Fueron muchos años de esperar ese momento; de no querer tomar la iniciativa por temor a arrepentirse.

La despedida concluyente tenía que venir de él, para que la culpa no fuera otro motivo de pesadez en su conciencia.

Esa noche hablaron largamente, restregándose los errores mutuos en la cara y asumiendo con temor la inminente separación. Las metas truncadas, la monotonía, la falta de iniciativa, las crueles acusaciones, sólo ayudaron para acrecentar la certeza de que no podían continuar una al lado del otro:

. “Dejas la puerta abierta.

. Roncas.

. No le bajas a la taza del baño.

. Te encabronas por cualquier cosa.

. Cortas tus uñas en la cama.

. Tienes miedo a los cambios.

. Te apesta el culo.

. Lloras por cualquier pendejada

. Vete a la verga.

. Tú no me amas.

. No, hace mucho dejé de hacerlo”.

Desde años atrás era evidente que su relación pendía de una línea muy delgada la cual estaba ya próxima a romperse. Sólo se sostenía por el sexo, las charlas y una fuerte dosis de música, tequila y cerveza, además de los recuerdos buenos que permanecían en la memoria.
El último pretexto se dejó venir y prácticamente el hastío se podía cortar a su alrededor.Era evidente el fin de su historia juntos.
Ella ahora escuchaba sus palabras acusadoras, pero al mismo tiempo lo imaginaba joven y seductor como cuando lo conoció y se enamoró perdidamente. Lleno de vida y con muchos sueños que la embelesaron. Promesas de viajes, fiestas, amor, un hogar, comida, noches bohemias, estabilidad, protección. Todo un hombre. Tal como ella lo quería. Hambriento de aventuras y con el éxito como escudo.
Cuántas risas y lágrimas surgieron durante ese tiempo. Cuántas tardes abrazados compartieron y cómo lucharon por seguir juntos el mismo camino, pero los años pasaron y las quejas y fracasos fueron acomodándose uno tras otro y no hubo más que ir asumiendo el papel que les tocaba interpretar en una historia repetida.
Luego de un simple abrazo como despedida, ella salió apurada y decidió manejar sin rumbo por la ciudad, mientras que en su mente se repetían algunas de las frases que le entraron como aguijón en el cerebro: “Tú no sabes amar”, “Tienes el corazón seco”, “no habrá nadie que te ame como yo”, y éstas golpeteaban una y otra vez, dejándole la boca amarga y el futuro incierto.
Recorrió sobre su carro aquellos lugares donde compartió besos y locuras con el hombre que dejaba decidida y se detenía por instantes para ver pasar las horas y los recuerdos ahora añejos.
Subió finalmente a un cerro que hacía las veces de mirador y refugio para amantes furtivos, cuando se percató que ya clareaba en el horizonte, pero aún permanecían el hueco de la soledad en el centro de su estómago y la amargura de la ausencia en la boca sin saliva.
Cerró los ojos esperando un leve alivio; se recostó en el asiento y sintió mucho frío aún cuando mayo en el desierto es normalmente un infierno. Sacudió el cabello y se miró en el espejo retrovisor, pero no podía creer lo que ahí se reflejaba: en su cara había paz, estaba relajada y además sonreía. Nada que ver con lo que punzaba en su cuerpo.
Aspiró el aire fresco de la mañana con una gran bocanada, dio reversa y aceleró, dejando tras de sí el lastre de una relación marchita, que definitivamente quedó enterrada en su reciente pasado y desde ese momento sin lugar a dudas iniciaba su nueva historia de vida.

Thursday, April 07, 2011

Recuerdos de la infancia


Siempre que vamos en el carro a Natalia se le ocurre cuestionarme sobre cosas que me sorprenden, me aterran, me mortifican o me halagan. Esta vez no fue la excepción. Regresando un día del cine me preguntó que si cuál era el recuerdo más bonito que tenia de mi infancia. Muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento, pero le conté que lo que guardo en mi memoria de manera muy especial, son aquellos días cuando solía salir a las calles para jugar con mis vecinitas.

Junto a ellas aprendí a brincar la cuerda, jugar a la "bebeleche", a "los hoyitos", al "resetón, a las canicas, al liguero y al "avión". Brincábamos bardas y escalábamos árboles, sin importar los raspones y el suelo caliente. El "bote robado", el "pan y queso" y el "caldito del Tío Madejo", ocupaban nuestras tardes calurosas con olor a azahar.

Para nosotras no existía el calor o los vidrios que esquivábamos en las calles con nuestros pies descalzos; no importaba el viento de la tarde que despeinara las colas de caballo que con batallas recogían nuestras madres para enviarnos a la escuela decentemente peinadas. No teníamos miedo de andar por la noche solas, porque en nuestro vocabulario no existían siquiera las palabras secuestro, violación, asalto, emboscada, comando armado o narcotraficante. Tampoco le echábamos de menos a la televisión en muchas horas, porque la diversión estaba afuera, en las avenidas polvorientas de mi barrio en plena urbanización.

Para poder ver a mis amiguitas bastaba que me pasara agachada por el cerco de alambre de púas que dividía nuestros hogares y vivir junto a ellas las mejores aventuras de mi pequeña existencia.

Usábamos barbies "bichis" y las vestíamos como princesas con retazos de tela y las fichas de soda y cajas de fósforos tomaban el lugar de mueblecitos elegantes. El lodo era nuestra harina para pasteles decorados con hormigas y hojas secas y las canicas eran balones en miniatura para las muñecas.

Qué tiempos aquellos cuando abrazadas de la cintura y a un poste, medíamos fuerza con los niños para intentar vencerlos en el "chinchilahua"; cuando uno de mis hermanos mayores se dejaba poner un trapo viejo a manera de "sapeta" y se convertía en nuestra mascota; cuando lloré mil veces porque una espina o un vidrio se me había encajado en el talón porque no usaba zapatos para así poder correr mas recio; cuando supe lo que era compartir una paleta de hielo antes de que se derritiera bajo los ardientes rayos de Sol de las tres de la tarde; cuando le decía a mi mamá que iba a doctrina y en realidad me quedaba en casa de Doña Elena viendo Candy Candy, y suspiraba enamorada de Terry...

Esos y muchos más recuerdos vinieron de golpe a mi memoria y se los platiqué a mi hija de regreso a casa, pero estoy segura que en eso quedarán para ella: en recuerdos de su madre. Ya que ahora esta mamá, por ningún motivo permitiría que ella saliera sola afuera de la casa y menos de noche; jamás la dejaría subirse a las bardas, a un árbol o a los techos de las vecinas.

A sus escasos 8 años, esta madre le compró un celular y ni siquiera la pequeña puede cruzar a la casa de enfrente por temor a que la atropellen en estas mismas calles donde algún día fui tan feliz jugando y corriendo, pero que ahora solo quedan en bellas historias que llenan los oídos de mi hija antes de dormir.

Saturday, November 06, 2010

Las mujeres vivimos más, y quizá mejor...



Steve Connor
La verdadera razón por la que las mujeres viven más que los hombres podría tener por fin una explicación científicamente válida. Especialistas creen que nos acercamos a entender por qué los hombres mueren más jóvenes en promedio. Aunque en muchos países la expectativa de vida se ha elevado para los dos sexos, y aunque la distancia entre ambos se ha reducido, las mujeres siguen teniendo probabilidades de vivir más. Actualmente la expectativa es en promedio de 78 años para las mujeres y 73 para los hombres.
Las diferencias entre géneros se acentúan con la edad. A los 85 años hay unas seis mujeres por cada cuatro hombres, y la proporción es de más de dos a uno a la edad de 100 años. La persona más longeva de la que se tiene registro es una mujer francesa, Jeanne Clement, quien murió en 1997 a la edad de 122 años y 164 días.
Las antiguas explicaciones de esta ventaja femenina, como que los hombres tienen trabajos que requieren mayor esfuerzo físico o realizan actividades más riesgosas, como fumar y beber, no pueden explicar del todo esta diferencia. Para los científicos ha sido un gran enigma por qué los miembros del “sexo débil”, que han tenido la posibilidad de jubilarse antes que los hombres, viven más tiempo.
Ahora, la respuesta a uno de los mayores misterios de la biología humana podría reducirse al hecho de que el cuerpo femenino parece más apto para desempeñar el “mantenimiento de rutina” que conserva vivas las células y detiene el envejecimiento… pese a la difundida creencia en círculos cosméticos, basada sólo en los cambios de la piel, de que los hombres envejecen más despacio.

Momento eureka
El profesor Tom Kirkwood, destacado gerontólogo de la Universidad de Newcastle, cree que existe cada vez más evidencia de que los hombres son literalmente más prescindibles que las mujeres, porque las células del organismo masculino no están programadas genéticamente para durar tanto como las de ellas.
La teoría surge de un “momento eureka” que le ocurrió cuando tomaba un baño, una noche de verano de 1977. Se le conoce como teoría del “soma desechable” y se ha vuelto la explicación científica preponderante de por qué envejecemos, por qué no podemos vivir por siempre… y ahora, la razón de que las mujeres vivan más que los hombres.
La teoría del soma desechable señala que, si bien los genes son inmortales y de hecho pueden vivir “por siempre”, pues son transferidos continuamente de una generación a otra, el cuerpo, o soma, es desechable porque está diseñado para vivir sólo el tiempo suficiente para servir de vehículo transportador de genes para la siguiente generación.
El organismo, como un auto, necesita estar en mantenimiento constante para seguir en el camino, pero conforme pasa el tiempo las fallas y errores se acumulan en las células y tejidos.
Reparar estas fallas es costoso en términos de energía y, con el tiempo, se vuelven tan comunes que el cuerpo al fin sucumbe. El momento en que esto ocurre depende de cuánto esfuerzo haya gastado el cuerpo en arreglar sus errores.
“¿Será posible que las mujeres vivan más porque sean menos desechables que los hombres? Es una noción que, desde el punto de vista biológico, tiene excelente sentido”, señala el profesor Kirkwood en un artículo que se publicará en el número de noviembre de la revista Scientific American.
“En los humanos, como en la mayoría de especies animales, el estado del cuerpo femenino es muy importante para el éxito de la reproducción. El feto necesita crecer dentro del vientre de la madre, y el infante necesita mamar de su seno.
“Así pues, si el cuerpo de la mujer está demasiado débil por daños sufridos, existe una verdadera amenaza a las posibilidades de que tenga descendientes sanos. En cambio, la función reproductiva del hombre depende menos de que esté en buena salud continua”, añade el investigador.
Existe creciente evidencia en apoyo a esta idea. Las hembras de la mayoría de las especies tienden a vivir más que los machos, y experimentos en el laboratorio del profesor Kirkwood han mostrado que animales naturalmente longevos tienen mejores sistemas de mantenimiento y reparación que las especies de vida más breve.
Otros estudios han mostrado que las células extraídas de un cuerpo femenino son más competentes para reparar daño que las provenientes de un cuerpo masculino. Resulta interesante apuntar que esta diferencia desaparece si las células femeninas proceden de un cuerpo en el que los ovarios se hayan extirpado con cirugía.
Del mismo modo, ser un macho en plenitud de funciones puede resultar negativo para la longevidad, en comparación con uno al que se han extirpado los testículos. Por ejemplo, los gatos y perros castrados viven a menudo más que los normales, e incluso en los humanos hay evidencia de que los castrados viven más que otros hombres, señala Kirkwood.
Una nueva fuente de indicios en abono de esta teoría son estudios recientes en Japón, donde los científicos han creado ratones hembras sin padres. Estas “superhembras”, creadas con material genético tomado de dos hembras y sin genes masculinos de un macho, vivieron en promedio 186 días más que las hembras ordinarias… tres veces más de lo esperado.
Evidencias contundentes
Todo apunta a la idea de que el cuerpo de la mujer es menos desechable, y por tanto es probable que viva más.
“Siempre será difícil decir las cosas con absoluta seguridad, pero creo que tenemos una explicación bastante convincente de por qué las mujeres viven más. Tengo razonable confianza en que ésta es la explicación”, expresa Kirkwood.
“En las hembras, el éxito reproductivo está vinculado en forma inextricable a la integridad del cuerpo, y la evidencia es en verdad clara a lo largo de toda la vida. A cualquier edad, los hombres tienen mayor probabilidad, estadísticamente significativa, de morir antes que las mujeres.
“Parece un hecho profundamente arraigado en la biología. Claro está que las diferencias en el estilo de vida pueden agregarse o sustraerse a la probabilidad, pero estoy convencido en absoluto de que existe una explicación biológica subyacente en las diferencias entre géneros que vemos con relación a la expectativa de vida.”

Periódico La Jornada. Sábado 6 de noviembre del 2010. p. 2.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

Thursday, November 04, 2010

Mis 40

En medio de un México lleno de incertidumbres, matanzas de inocentes por una guerra perdida, payasos que nos gobiernan y hacen de la democracia un circo, operaciones, bicentenarios, pocos árboles y muchos puentes, cumplo 40 años.
Recién recuperada de una cirugía que me tuvo con la zozobra del futuro, llegué a los ocho lustros y los estoy celebrando desde que empezó este moribundo 2010. Estaba segura que llegaría a esta edad, aunque no sabía cómo ni en qué condiciones, pero me siento agradecida por festejarme.
Se escucha atemorizante saberme una “señora de cuatro décadas”, ya que en –ahora sí- mi lejana niñez, veía a las mujeres mayores de 30 como “doñas”. Todas eran desde mi horizonte, gorditas, arrugadas, llenas de canas, aburridas, con bufanda; mínimo cuatro hijos y hasta con marido.
Ahora que estoy de “este lado” me doy cuenta de la idea equivocada de mi concepción: no soy aquella inocente e insípida de la secundaria, ni tengo la esbeltez de la prepa, ni soy ya más la hippie alternativa de la universidad, pero sin dejar de lado lo aprendido, tengo la experiencia de la provocada madurez.
Concebí bajo el manto del amor y la pasión a una hermosa hija de quien aprendo a valorar los mínimos segundos de su valiosa compañía y renazco cada vez que me reflejo en sus ojos.
Tengo a mi lado a una mamá y a un papá más fuertes y solidarios que nunca.
Me he ido rodeando de hombres y sobre todo de mujeres idealistas, hermosas, provocadoras, luchonas, temerarias, a quienes llamo orgullosamente amigas. La amistad me dio también la oportunidad de conocer otras partes del mundo y puedo presumir incontables aventuras en Cuba, el Mediterráneo, Londres, Paris, Frankfurt, Münich, y otros espacios atesorados en la memoria.
Vagué por el Sur de México y moré en lugares tan disímiles como Xalapa, Nuevo Laredo, Oaxaca, Tabasco y Cancún, nomás por el gusto de hacerlo.
A mis 40 no puedo quejarme de nada –sería un pecado diría mi amá-, ya que he hecho, comido, bebido, amado, perdonado y renacido a mi gusto: vendí artesanías con los hippies en Coyoacán, me besaron en el Cerro de la Campana, escalé pirámides, me tatué en Tepito, buceé en el Caribe, me embriagué en La Habana con ron en un concierto de Silvio Rodríguez –y en otro de Milanés y de Sabina-; desayuné en el Mercado Municipal recién lo abrían, lloré en Paris, me rociaron con gas pimienta una madrugada en La Condesa, me senté en las piernas del Shaka, entrevisté a roqueros, bluseros, salseros y trovadores y bailé en cada lugar que se me antojó.
Ejercí por un tiempo el periodismo cultural y con él me convertí en humanista sin prejuicios, y charlé con personas que marcaron mi existencia de por vida y aprendí que conversar es mejor que interrogar y compartir mejor que atesorar.
Asimilé a través del tiempo que una copa de vino, un buen libro y una excelente película, son el mejor aliciente para el alma entristecida; pero no hay nada superior a tomar una cerveza helada en la orilla de la playa, depositando secretos en las olas del mar, y si es Bahía Kino, mejor.
Tengo 40 ahora y reconozco feliz a la mujer que se refleja en el espejo.
No estoy triste, ni arrepentida; no odio ni rechazo, sólo agradezco diario abrir los ojos un día más. Esta mujer que me regresa el reflejo me parece hermosa aún llena de defectos y con la conciencia de los años, pretendo seguir vistiendo la frescura de la vida como si nunca hubieran pasado…

Tuesday, September 07, 2010

Me operan

Este próximo lunes 13 de septiembre, me van a realizar una operación para extraer de mí un quiste -tumor en algunos de los estudios- de mi ovario izquierdo. Es algo que no tenía contemplado en mi vida próxima, pero que el dolor me ha venido indicando que esto es un mal necesario.
Me han sacado muelas, me han quitado fibroadenomas de los senos, me hicieron la hiposotomía cuando tuve a mi hija, pero jamás me han realizado una cirugía abierta que haga que mi vida penda de un hilo por algunas horas. No puedo negar que me siento nerviosa por la incertidumbre y que sólo imaginarme en la cama del cuarto de cirugía me pone a temblar -y no precisamente por lo frío del espacio-.
Temo más por mi hija que por mí. Ella tan frágil, tan pequeñita, tan indefensa... Se que es una niña inteligente y la quiero ver crecer y que sigamos compartiendo muchas cosas que nos falta por ver, oler, sentir, saborear...
Estoy optimista, aunque no niego que como cualquier mortal, me encuentro en las manos de los médicos y enfermeras que a mi alrededor se reúnirán observando literalmente mis adentros.
Quizá ellos abran y puedan ver mis órganos -yo dormida no sabré qué tanto conocerán- pero estoy segura que no serán capaces de ver mis ganas de vivir, todas las risas que me falta compartir y los sueños que están esperando concretarse. El doctor sólo tendrá la certeza de extraer lo malo de mi cuerpo, pero estoy segura que no tendrá idea de cuántas cosas tengo pendientes e inconclusas.
Esto de saberte en las manos de extraños para continuar no es una sensación agradable ni tampoco es algo que deseo a los demás.
La vida a mis casi 40 ha sido plena y no estoy dispuesta a dejarla por el capricho de un quiste.
Quizá me adelante en hechos, pero si no, quiero decirles a todas y todos los que me conocieron: MUCHAS GRACIAS!!

Wednesday, November 18, 2009

Casi 40

Este mes de noviembre, cumplí 39 años y mi hija 7.
Ella está iniciando su vida en flor y yo me siento plena.
El hecho de casi llegar a los "temidos" 40 únicamente me ha hecho reflexionar sobre lo que me rodea y de lo que a diario estoy agradecida.
La pequeña Sol Natalia brilla con mayor intensidad día tras día y es sin duda mi fortaleza ante lo que me deparan esos años que amenazan cambiarme de década.
Dentro de 12 meses seré una señora de las 4 décadas y en mi rostro, en mi cuerpo y en mi ánimo casi no hay nada que me lo indique. Me siento mejor que a mis 20´s y seguramente mucho más completa mental y físicamente que en estos 30´s que se desvanecen.
Cuando llegué a los 30 dejé los "tes" para entrar a los inagotables "tas" y la verdad si sentí mariposas en el estómago. Ahora que casi los dejo me doy cuenta que GRACIAS a Dios los viví de maravilla. No ha habido año en mis 30´s en los que no haya vivido algo emocionante y ¿saben? Casi estoy segura que durante los 40´s seré inmensamente más feliz.

¡Salud por los años que pintan por ser los mejores!!!

Sunday, October 04, 2009

Se ha callado su voz

Este domingo 4 de octubre se apagó una de las más hermosas voces de Latinoamérica.
Ella, Mercedes Sosa, hizo que con su música una de las épocas más bellas de mi vida resultara inolvidable; imagino que esto mismo le pasa a mucha gente más... Gracias "Negra", y a repartir tus canciones entre las nubes...

Thursday, September 10, 2009

Carta a una amiga embarazada...



Hola querida amiga...
Aqui estoy escribiendo por fin luego de algun tiempo de ausencia.
Espero -aunque estoy muy segura de ello- que todo con tu embarazo está llendo de maravilla!!
Como tu amiga que soy no me siento capacitada para darte consejos, pero como madre, sí! y aunque no puedo decirte qué tipo de alimentación debes llevar o los cuidados que debes tener, porque ademas de ser una mujer inteligente, sabes y llevas una vida tranquila sin excesos o vicios que pudieran poner en riesgo tu salud o la de la bebé; pero lo que si puedo decirte es que disfrutes cada día, cada noche, cada tarde, cada siesta... que aprecies cada suspiro, cada caricia, cada movimiento que transmita tu niñ@ desde el vientre... todos esos momentos durante el embarazo son irrepetibles.
Jamás ninguna mujer sentirá lo mismo que otra al estar embarazada y es por eso que no los dejes ir sin disfrutarlos y tratar de atesorarlos dentro de tu memoria el mayor tiempo posible:

* Cuida tu piel con cremas y aceites para evitar las estrias, pero vibra y emociónate cuando tus vellos se erizen al detectar sus piecitos, rodillas o su cabeza dibujarse a través de tu vientre.

* Procura descansar ahora lo más que puedas, ya que cuando llegue la o el bebé, tus días y noches no tendrán horas y el descanso pasará a segundo término.

* Disfruta un buen libro con tranquilidad y leelo todo antes de que arribe el nuevo ser; poco a poco te darás cuenta que los temas que te interesan los sustituirás por cuentos de hadas, princesas, brujas y animalitos.

* Regocijate con tu pareja y complázcanse mútuamente. No dejen escapar el tiempo en discusiones inútiles y enojos vacíos que no los conducen a ninguna parte. El embarazo sólo dura 9 meses... la vida en pareja es intermitente.

* Ámense, quiéranse, respétense y agradezcan a la vida la dicha de estar juntos y que muy pronto compartirán el placer de ser madre y padre del producto de su amor; ese amor que quizá por años ha sobrevivido crisis que han servido para fortalecerlos como pareja.

* Vayan al cine, cenen fuera, viajen y visiten a sus seres queridos... cuando estén con la o el bebé, no querrán salir de casa por un buen tiempo para disfrutarlo ustedes solitos.

* Finalmente y algo muy importante amiga hermosa: nunca dejes de ser tú.
Pasarás a convertirte en la madre de alguien, pero no dejes que ese acto maravilloso opaque tu escencia de mujer.

Te quiero mucho!!!!

Monday, September 07, 2009

Una vaga respuesta


Hoy he tenido una constante y extraña sensación. Siento algo en el pecho como si quisiera reventarse o que va hacerlo en cualquier momento. No entiendo qué es exactamente, pero lo que sí se, es que no quiero llorar en el trabajo.
No tengo muchas ganas de escribir tampoco, pero no me queda más opción; sino entonces, lloraré.
Me siento frustrada conmigo misma sin ganas de hablar, con poco apetito y mucha nostalgia acumulada en mi corazón.
Este definitivamente es uno de esos días que no debían existir; esos días que al leer el periódico no descubres un ápice de alegría. Malas noticias una tras otra.
Miles de personas que han perdido todo por las lluvias de un huracán y la incapacidad de un Gobierno. Ausencia de justicia en uno de los peores casos sucedidos en nuestra ciudad, sino que el peor. Desempleo, asaltos, violaciones, secuestros en aumento, son las noticias que plagan las páginas de cualquier medio escrito, televisivo y radial. Incertidumbre de un mañana e incluso del presente mismo.
¿Cuánto más vamos a resistir? ¿Qué le pasa a las personas que no reaccionan ante la evidente crisis que nos afecta día con día? ¿Dónde están las miles de gentes que acompañaban las marchas al inicio del peregrinar de los padres que perdieron a sus hijos en el incendio de la guardería? ¿Por qué la apatía ante ese dolor que ellos sin merecerlo ahora cargan en su alma?
Solo quiero imaginarme y ponerme en los zapatos de los padres y madres de esos pequeños, para darme cuenta que sin soporte, yo no hubiera sobrevivido ante un dolor de esa magnitud.
¡Qué duro, qué difícil saberse poco a poco abandonado y darse cuenta que las manos que a un inicio sostenían, siguen ahí, pero diciendo adiós, un doloroso adiós!
Ahora entiendo lo que me pasa y el porqué de mi angustia: me siento muy sola este día, quizá nunca como esos padres y madres que no entienden por qué a ellos, porqué a sus hijos e hijas… y su soledad aumenta en las noches cuando ya no tienen a su angelito para darle un beso de buenas noches y velar su sueño sin sentir dolor.
¡Qué rabia, qué angustia caminar en las marchas y ver que no aumentan como antes las filas de gente!
Eso es lo que me pasa… creo; pero cuando menos yo encontré una vaga respuesta!

Friday, September 04, 2009

No cabe duda que la vida es cíclica...

Kennedy y John (1960)

Obama y Malia (2009)

Thursday, September 03, 2009

Ausente

Ayer quise tomar la mano de mi hija mientras manejaba, pero ella ausente no intentó siquiera responder.
Me he dado cuenta que no ha habido mucho contacto entre las dos últimamente.
Quiero creer que es por todas las cosas que han estado urgentes en mi vida reciente: mis padres, mis estudios, mi trabajo, mis fiestas.
Ella no reprocha con su suave voz mis ausencias varias, sólo pregunta si estaré de vuelta para dormir a su lado.
Siento que no estoy dando todo lo que puedo, que mi cariño no llena sus expectativas y de ahí su distancia.

-¿Cómo te fue en la escuela?
-Bien
-¿Con quién jugaste en el recreo?

-Con Camila
-¿Te divertiste?

-¿Te comiste tu "lunch"?
-¿Te dejaron mucha tarea?
-Ay mamá, espera a que vaya respondiendo una por una las preguntas; así todas juntas no puedo pensar…
-¡Oh, Dios! ¡Pensé que así nacía una nueva conversación!

Ella es aún tan frágil y yo lo evito dándole responsabilidades ajenas a su corta edad.
Quisiera más tiempo para estar a su lado y que no existiera la separación.
Siento mucho miedo de empezar a perderla con tanta premura; pero estoy consciente de que no es mía para la eternidad.
A sus pocos años ya habla de crisis y sabe que muchos de sus sueños no podrán cumplirse; que no todo lo que anuncian las revistas o la televisión podrá pertenecerle. Que los viajes de sus primos no serán iguales nunca a los nuestros; no peores ni mejores, solo diferentes.
A su corta edad sabe de la muerte y brota su llanto por esas mascotas que se fueron presurosas para nunca más volver.
Entiende de huelgas y manifestaciones por que ha tomado parte de algunos eventos donde la conciencia y los corazones pueden más que la razón; comparte ideales que no son ajenos y conoce gritos de desesperación.
Ante todo esto yo pretendo con cuentos, libros y canciones aminorar las faltas, para así mantener su esperanza en viajes, princesas, castillos, algodones de azúcar, caballos alados y nubes de colores mientras ella lo acepte; porque de otra manera y cuando ya crezca, todas mis palabras saldrán sin demostrar que al hacerlo parto mi corazón en dos.

Tuesday, September 01, 2009

Algo tarde, pero nunca olvidado: Juanito Rascón Holguín

Justo al cumplirse dos meses del incendio en la guardería ABC el pasado 5 de junio, familiares y amigos despidieron al pequeño Juan Carlos Rascón Holguín, la víctima número 49 de esta tragedia.
En la Catedral Metropolitana se celebró una misa de cuerpo presente para el pequeño de tan sólo 3 añitos, quién falleció en el hospital Shriners de Sacramento California, el 28 de julio.
¡Descansa en paz, corazón!

En algunos años más...

Cuando íbamos camino a casa, mi pequeña hija pregunta de repente:
-¡Mamá!, ¿qué edad tendrás tú cuando yo esté en la Universidad?
Su espontaneidad me hizo cabilar en los años de diferencia que existen entre ella y yo y para cuando mi hija estudie en la facultad, yo andaré rondando algunos lustros más... si es que tengo la oportunidad de presenciarlo.
Antes de responderle, intenté darme valor para enfrentar mi ausencia en muchos de los momentos más trascendentales de su vida adulta no tan futura.
Actualmente tengo su agenda a mi alcance y no hay paseo, juego, juguete, dulce, libro, mascota, amigos, deporte, programa de televisión e incluso su ropa, que no pase primero por mi supervisión.
Cuando ella alcance su mayoría de edad, y por supuesto que mucho antes, elegirá qué color de ropa usar, cuáles zapatos comprar, la película de su elección en el cine, el libro para disfrutar, las comidas, los olores, los amigos, las fiestas y muchas decisiones más serán sólamente su responsabilidad.
Quizá yo esté ahí aún para ayudarla a escoger los colores de su nuevo depa, o el año y marca del carro que manejará; de seguro mi opinión para entonces no tendrá el mismo peso que ahora y ella podrá escucharme sugerir labiales, pero sin preguntarme decidirá qué boca besar para desgastarlos.
La imagino hermosa, feliz y combatiente. La visualizo con sus ojos grandes y su pelo castaño; largo, más abajo de los hombros. Delgada, inteligente y ocurrente; espontánea y rebelde, rodeada de amigos sinceros e incontables experiencias. Habrá viajado mucho y leído más.
Me concibo empacando su primer maleta. Guardando el pasaporte con su cara ansiosa y diciendo adiós en el aeropuerto en ese momento que decida irse a viajar sola.
Cuántas decisiones saldrán de su boca sin yo siquiera imaginarlas; qué cantidad de errores tendrá que cometer para llegar al camino que le indique un triunfo nuevo.
Habrá muchos tropiezos, millones de lágrimas e interminables alegrías y sobre todo ella tendrá de seguro el escudo que acuñé mientras estaba a mi alcance su presente ajeno.
En realidad es difícil responderle ahora qué edad tendré cuando ella vaya a la universidad.
Una edad será la que indique mi acta de nacimiento, pero otra muy distinta la que marquen mis arrugas y profundicen esas lágrimas de tristeza y felicidad que por ella salieron y saldrán de estos ojos míos, que para entonces, desearía brillaran eternamente junto a los suyos.

Friday, June 26, 2009

Víctima 48!!!

Daniela Guadalupe Reyes Carreta.
Tres añitos...sólo tres!

Esta lista sigue creciendo, así como el dolor, la impotencia y la rabia de todos... Espero...

¡El Rey ha muerto. Viva el Rey!

1958-2009

Monday, June 22, 2009

Ximenita, la número 47... y la cuenta sigue?

Un angelito de pies a cabeza con pelo rizado y sonrisa fresca.
Ya no está aquí entre nosotros.
Sus padres y su familia tienen más tranquilidad porque están seguros que está al lado de Dios haciendo travesuras.
Sólo deseo que sus corazones encuentren un poco de paz al paso del tiempo.
No será fácil, pero los seres humanos aprendemos a adaptarnos ante lo inesperado.
Estoy segura que ellos, como los papás, mamás y familias de los otros 46 inocentes, también necesitan el bálsamo del tiempo para apaciguar el dolor, la angustia y desolación en la que se convirtió su vida desde ese fatídico 5 de junio del 2009.
En ese dolor donde estamos todos sumidos también...
¡Justicia!
Mi más sentido pésame a los papás de la niña; a sus tíos Rocío, Panchito, María Elena y a su madrina Diana y a todos aquellos que tuvieron la dicha de pertencer al selecto grupo de parientes y amigos de Ximena... Un abrazo!